Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
31 marzo 2014 1 31 /03 /marzo /2014 16:17

 

El cielo de Barcelona esta llorando y convierte sus calles en ríos que mueren al golpear los sucios bordillos, bordillos resacosos del Fin de Semana El reflejo de la acera se convierte en un gran cristal donde aparecen reflejadas siluetas desfiguradas salpicadas por la carrera de un señor que pide un taxi.

 

La Barcelona que me rodea es una Ciudad de carboncillo, difuminada por las sombras y la oscuridad que la rodean. Las farolas tiritan a medida que el tiempo avanza por la calle, se va haciendo de día y las luces de la ciudad se apagan al paso de la claridad opaca que se asoma de entre las cornisas de los edificios de la calle principal.

 

La gente corre por las calles como si fuera su vida en ello, el ruido de un claxon rompe el silencio y me recuerda de que hoy el Lunes y no he visto al señor que toca en el metro, supongo que como otros tantos habrá tenido problemas para llegar a su puesto de trabajo.

 

Barcelona se colapsa cuando caen cuatro gotas, nos volvemos agresivos, los metros están abarrotados y los trenes se paran en medio de la nada. Parece la fin del mundo, el caos se adueña de nosotros y nos convertimos en aquello que no somos o lo que en lo que verdaderamente duerme en el fondo de nuestra alma. Las abuelas están de pie y los jóvenes en los asientos especiales, los aparcamientos revesados están repletos y la gente se va empujando para hacerse un hueco en el metro.

 

Miro hacia el cielo y la lluvia golpea fuertemente mi cara, intento refugiarme bajo el toldo de un tienda de ultramarinos de un señor que hace años vino a nuestra ciudad a cambiar de vida, a buscar un futuro para él y los suyos y que se pasa todo el día viendo la TV para poder hablar un poco de castellano. Después de estar un par de minutos bajo refugio me animo y echo a correr hacia mi próximo destino ya que la lluvia no quiere cesar y yo llego tarde a trabajar.

 

Por fin llego al trabajo, abro la puerta y el portero me recibe con una sonrisa en la cara y me pegunta que como fue el fin de semana, tengo los zapatos mojados y dos manchas recorren mis bajos del pantalón, me abre la puerta, marco el número siete, en los pocos segundos que tarda en llegar el ascensor a la oficina , miles de pensamientos y recuerdos golpean de forma violenta mi cabeza, recuerdos de fin de semana,como si este fuera mi ultimo viaje como si supiera que al decir Buenos Días al entrar por la puerta me quedara sin vida y me adentrara en otro mundo, un mundo cada vez mas desconocido para mi , un mundo a veces irreal que aparece y desaparece en menos de un chasquido de dedos. Respiro hondo, cruzo los dedos, vamos a por la semana, que ya falta menos para el fin de semana.

Compartir este post

Repost0

Comentarios